Hay pocas ciudades que reflejen el paso de la historia tan bien como la capital granadina; es un gran museo al aire libre que sorprende al viajero por su belleza mestiza e ingeniosa. Poner un pie en Granada es respirar pasado y presente de una ciudad abierta al futuro. Es, también, disfrutar del carácter espontáneo y alegre de la gente del sur.